Es importante rodear las
personas con diferencia funcional, para asegurar en ellos una autoestima, amor
y conciencia de sus derechos uno de los enfoques hegelianos y preponderantes en
la ética de la diversidad en estos tiempos
Esto para iniciar con una
solución integral dentro de este proceso.
Como primer paso al
tratamiento de la discapacidad y reconocimiento humano se debe vigilar en el
buen desarrollo de la personalidad de estas personas, cuando me refiero a
personalidad hago referencia en lo dicho anteriormente autoestima,
autorreconocimiento, y conciencia de sus derechos.
El entorno de este
colectivo de personas debe estar conformado por una familia, amigos y pareja
que aseguren el apoyo emocional y operativo para ellos.
El significado de
“discapacidad” es sinónimo de incapacidad pero vemos como muchas personas
“capaces” no pueden lograr en muchas ocasiones lo que los incapaces consiguen
hacer, y viceversa. Así que resulta un poco ambiguo y relativo relacionar la discapacidad con “capacidad”.
Por tal razón es pertinente
ese enfoque empezarlo a observar desde la dignidad, para los seres humanos acá
es donde entra a jugar un papel importante el entorno legal y cotidiano que
establecemos para las personas con diversidad funcional.
Desde la dignidad todos los
seres humanos tenemos que garantizar una dignidad intrínseca en la cual damos
el mismo valor a todas las personas y la
dignidad extrínseca garantiza un sistema legal, jurídico que establezca
igualdad de acceso para todos.
Es importante empezar a
concebir estas personas como diferentes en el sentido funcional por lo tanto su
condición no los hace menos en igualdad
de derechos que aquellos que disponen de todas sus facultades biológicas y
cognitivas.
Si bien hablamos de
igualdad de derechos para todos, debemos replantear la redistribución
socioeconómica y de reconocimiento, elementos característicos del enfoque
neohegeliano, pero que generan en parte el reconocimiento desde todo punto de
vista.
Por tal razón todos los
contextos donde se desarrolle una
persona con diversidad funcional deberán de estar adecuados para su acceso
igualitario: trabajo, colegios, escuelas, universidades, transporte público
etc. De manera digna y que pueda llevar a conseguir una vida en sociedad justa
y equitativa.
Es impotente como ver aún
arquitecturas de ciudades que aún no están preparadas para garantizar dignidad
a estas personas como accesos peatonales, acceso a sistemas de transporte
masivo etcétera y ni hablar de sistemas jurídicos y legales poco incluyentes
con esta comunidad.
En la medida que tengamos
una justicia distributiva más incluyente estaremos preparados para ver la
diversidad como una riqueza de la sociedad y de la condición humana misma.
No
podemos hablar de ética de la diversidad si nos es difícil reconocer lo
diferente y garantizar el libre desarrollo de sus vidas. 
